Baldosas Córdova Proyectos Publicaciones Contacto Inicio



Consuelo Erazo
LA BOTICA DE SALCOBRAND

La Botica de Salcobrand nació parar convertirse en un regalo para Chile en su Bicentenario. Esta misión estuvo a cargo de un equipo multidisciplinario que comprendió las disciplinas de la Museografía, Arquitectura, Periodismo y el Departamento de Marketing de Farmacias Salco Brand.

La investigación comenzó con una visita a una antigua botica ubicada en la localidad de Huara (Región de Tarapacá), que data desde la época de las salitreras. El paso siguiente fue buscar en Santiago el lugar idóneo para hacer realidad el proyecto; un espacio que cobijara los muebles de la antigua Botica El Indio de Talca, que no serían intervenidos, sólo restaurados. Ése lugar fué la esquina de Morande con Huérfanos, espacio en que se comenzó a dar vida al proyecto Bicentenario de Salcobrand.

Se diseñaron cenefas de cielo para lograr iluminación indirecta y directa, dirigida hacia los muebles, que junto a medicamentos antiguos y frascos era lo que se buscaba focalizar.

Respecto al piso, la idea fué buscar uno que realzara la belleza de los muebles y que aportara a la creación de un ambiente de época, por lo que se recurrió a Baldosas Córdova. Se eligió un diseño y colores muy apropiados para el espacio. “Fué un proceso precioso, ya que éstas baldosas son hechas a mano una por una, un trabajo romántico que prácticamente hoy día ya no existe y que aportó muchísimo a lo que se buscaba”, recalca Consuelo Erazo, arquitecta a cargo del proyecto.

El anticuario que conservaba el mobiliario original de la Botica El Indio, además de medicamentos y frascos antiguos, entregó la caja registradora, un mortero, un mezclador y un pastillero; todos implementos que eran utilizados por el boticario para preparar el recetario magistral. Todos estos objetos de época se dispusieron en un sector de la farmacia que fué destinada a una especie de museo, muestra a cargo de un equipo conformado por museógrafa, diseñador, restauradora y conservadora.

“El recrear un espacio de época como una botica para que funcione como una farmacia de las de hoy, no sólo fué un desafío, sino también un trabajo muy emotivo lleno de romanticismo en el que además no sólo se tuvo que ambientar con lo antiguo, sino que recrear el ambiente cordial y familiar que se daba en esos tiempos”, sentencia Consuelo Erazo.